sábado, 25 de junio de 2011

Interculturalidad en el Perú: Colegios bilingües

LA INTERCULTURALIDAD EN EL PERÚ

El término "interculturalidad" aparece por primera vez en Alemania a fines de los años 70 del siglo pasado, ligado a los programas compensatorios convirtiéndose en la clave de un enfoque educativo que considere el respeto por los derechos humanos, la diversidad cultural, la fuerza y valor de la multiculturalidad, el refuerzo de la identidad cultural, el proceso recíproco de aprendizaje entre las culturas, el diálogo cultural basado en la relación interactiva y la igualdad de oportunidades para todas las personas.

En América Latina y el Perú el concepto de interculturalidad, se introduce a inicios de la década de 1980 en los proyectos de educación bilingüe destinados a la población indígena y como respuesta al fracaso de la educación asimilacionista y homogeneizante de los Estados nacionales. En el contexto nuestro, la interculturalidad es un proyecto por construir bajo la interacción dialógica, interrelación y convivencia de culturas en su diferencia; rebasa lo étnico, puesto que interpela a toda la sociedad en su conjunto; no tiene que ver con un área geográfica; ni con un sector específico de escuelas o niveles educativos, va más allá de ser una realidad objetiva: es una utopía. Un acto intercultural, no constituye en sí mismo, valorar y disponer simultáneamente del conocimiento occidental e indígena latinoamericano: no es remover el “kañiwaku” con la leche de vaca.
En este sentido, la interculturalidad para nosotros, es fundamentalmente, la generación de nuevas manifestaciones de conocimientos y valores humanos producto de la interrelación dialógica entre los culturalmente diferentes que se confieren sentido mutuamente, bajo el marco del respeto y la convergencia. Por eso constituye, un proyecto por construir. La interculturalidad emitirá diferentes signos según las peculiaridades de las culturas en interacción, es inadmisible pensar en un modelo intercultural único y por consiguiente; es difícil, ofrecer un concepto acabado sobre esta temática. De la misma manera, esto trae consigo que, no es razonable plantear un modelo único de EIB, sino de varios modelos o tipos, respectivamente.

El concepto de interculturalidad, va de la mano con la capacidad de reconocer e incorporar la diferencia como una constante en la vida contemporánea. 

MAPA ETNOLINGÜISTA DEL PERÚ 2010

El Quechua en el Perú

Bilingüismo quechua-español en el Perú


El quechua: lengua y situación lingüística

El quechua es una familia lingüística hablada a lo largo de la cordillera de los Andes en siete repúblicas sudamericanas, con un número total de 8 a 9 millones de hablantes, de los cuales la mayoría se encuentra en Perú, con aproximadamente 4.4 millones.
A la llegada de los españoles, el quechua, llamado entonces
 runa simi, lengua del pueblo, ya se había extendido en todo el imperio incaico como medio de comunicación obligatorio entre los incas y las tribus subyugadas por ellos, como los mochica en la costa norte y los nazca en la costa sur. Frente a la imposibilidad de comunicarse con dicho reino y a la dificultad de imponer el castellano en el mismo, los primeros colonizadores, y especialmente los misioneros, se vieron obligados a usar el quechua como "lengua general" en todo el imperio incaico. Con el proceso de colonización la distancia geográfica del quechua tuvo cambios notables; por un lado, experimentó una expansión importante en regiones de hablas diferentes y, por el otro, se extinguió en las áreas que fueron más rápidamente conquistadas, como por ejemplo la costa peruana y ecuatoriana. 

Actualmente el quechua se divide en dos ramas principales, el quechua central y el quechua norteño-sureño, dentro de las cuales se pueden distinguir 37 variantes dialectales, 31 de ellas habladas en Perú. Los diferentes dialectos del quechua se presentan bajo varios grados de inteligibilidad, incluyendo también formas asimétricas. Las diferencias entre los dialectos del quechua pueden ser tanto fonológicas como morfológicas o sintácticas; es interesante observar que entre las distintas variantes dialectales los sufijos de flexión coinciden en sólo un 50 por ciento de los casos.
Tanto por razones histórico-culturales como por su mayor expansión actual, el dialecto quechua más estudiado y mejor conocido actualmente es el de Ayacucho y de Cuzco. Hablando del idioma "quechua", varios trabajos lingüísticos se refieren al quechua cuzqueño y consideran las otras variedades como modificaciones dialectales de éste. Además, es el modelo del quechua que se enseña en las universidades o instituciones urbanas, como en Lima. Sin embargo, para los mismos quechua-hablantes todas las variedades del quechua tienen el mismo valor; no existe una forma mejor o más aceptada. Elegir uno de los dialectos del quechua y declararlo "lengua quechua general en todo el Perú" no sería más que reemplazar la hegemonía del español por la hegemonía de un dialecto quechua, escogido al azar. Así llegamos a la conclusión de que dentro del mundo panquechua sólo puede haber comunicación sobre la base de otro idioma.

Bilingüismo y educación en Perú

Según el Censo Nacional de Población del año 1981, la población peruana mayor de 5 años, de un total de 14 560 000 habitantes, se componía de 10 633 000 monolingües castellano-hablantes, 2 071 000 bilingües castellano y quechua-hablantes, y 1 113 000 monolingües quechua-hablantes. Hay aproximadamente 743 000 personas que hablan el aymara u otro idioma vernáculo, más de la mitad de las cuales tienen conocimientos del español.
Los hablantes de los idiomas vernáculos están desigualmente distribuidos dentro del país, así que encontramos departamentos en el sur andino, como Apurímac, donde los quechua-hablantes monolingües o bilingües alcanzan todavía más del 90 por ciento de la población, frente a otros en la costa, como Piura, donde los monolingües castellano-hablantes representan casi la totalidad (99.8 por ciento) de la población.
Para un estudio sociolingüístico, en el cual el énfasis está en describir la situación educacional de un país, me parece importante hacer la comparación entre idioma materno y educación de sus habitantes. Con tal motivo compararé en el cuadro 1 el idioma hablado con la tasa de analfabetismo para demostrar que existe una relación directa entre esos dos índices, y que el idioma materno de un niño es uno de los factores decisivos para su futuro grado de educación.


Obviamente, otros factores más, como el nivel de vida y la urbanización, influyen en el grado de educación general de un departamento, pero es significativo que en los cuatro departamentos con el mayor grado de analfabetismo, es decir Apurímac (52.3 por ciento), Ayacucho (45.1), Huancavelica (44.2) y Cuzco (37.2 por ciento), más del 80 por ciento de la población sea monolingüe o bilingüe quechua-hablante.
Una conciencia lingüística en favor de los idiomas vernáculos para la educación peruana, la cual se refleja especialmente en la Ley General de Educación del año 1982, con el propósito de llevar adelante la enseñanza en lengua materna, así como varios proyectos de educación bilingüe, realizados por instituciones peruanas y extranjeras, han contribuido a reducir constantemente la tasa de analfabetismo en Perú durante la década pasada.

Multilingüismo en el Perú

En el Perú, en la zona amazónica, se cuenta con al menos 40, pertenecientes a 16 familias lingüísticas; y, en los Andes, se encuentra el quechua, la lengua geográficamente más extendida y la que cuenta con el mayor número de hablantes, y el aimara, presente sobre todo en el altiplano del sur peruano. 

Ahora bien, esta diversidad de lenguas en América Latina se ordena socialmente según un patrón diglósico, instaurado desde el período histórico colonial: las lenguas europeas se erigen en las lenguas del poder y de la esfera oficial y pública, en tanto que las lenguas indígenas quedan relegadas al ámbito privado y las expresiones folclóricas. De esas circunstancias se derivan algunas consecuencias:

Los espacios lingüísticos del español, portugués o francés no pueden ser vistos como homogéneos; más bien, contienen variadas situaciones de contacto con las lenguas indígenas, de lo cual se originan diversos tipos de transferencias: préstamos léxicos; interferencias gramaticales en ciertas variedades sociales del francés, español o portugués; variedades criollas, etc.

La tensión que se crea entre las lenguas europeas y las indígenas conduce con frecuencia hacia el debilitamiento y aun la desaparición de las últimas. Se ha adoptado un mecanismo predominantemente excluyente, de tal manera que la consolidación de unas lenguas se da expensas de las otras. Y, en relación con los hablantes de esas lenguas, se ha generado un imaginario y una práctica social en la que se dan diversas categorías de “ciudadanía”, según la lengua o variedad de lengua que hable, con distintos niveles en el ejercicio de los derechos democráticos.

El multilingüismo del mundo está atravesado por la diglosia. En el conflicto de las lenguas también suele imperar la ley del más fuerte y, en consecuencia, en la convivencia social no están ausentes la desigualdad, la imposición y la exclusión. Se hace necesario, pues, pensar en políticas lingüísticas que moderen la experiencia del “vivir juntos”.

Las lenguas en el Perú 2